Beneficios para los “gerentes de las grandes empresas”, pero no para las cooperativas de trabajo

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La crisis económica ya era preexistente a la pandemia, pero la actualidad sanitaria agravó aún más la realidad de las cooperativas de trabajo y las fabricas recuperadas por sus trabajadores y trabajadoras. En Neuquén, este es el caso de Fasinpat, ex Zanón, que atraviesa una compleja realidad que se extienden a lo largo y ancho del país.

En este marco, mucha bronca despertó en los más de 170 mil trabajadores y trabajadoras de distintas cooperativas de todo el país por no ser incluidos por el gobierno en la Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), el programa que cubre la mitad de los salarios privados desde la órbita de ANSES.

“Estamos remando como siempre… viviendo el día a día, exigiendo lo que a los grandes empresarios les dan, los ATP que lo recibieron hasta los gerentes de las grandes empresas”, sostuvo Gloria Godoy en diálogo con Con Influencia.

Recordemos que, por ejemplo, se conoció que el empresario y “hermano del alma” de Mauricio Macri, Nicolás “Nicky” Caputo, fue uno de los beneficiarios de este programa de ANSES, y que lo cobró previo a irse a Miami, en plena pandemia, en un vuelo privado que habría costado alrededor de 100 mil dólares, según publicó El Destape.

Y estos gestos son los que despiertan una sensación de bronca e impotencia, cuando una obrera como Gloria y más trabajadores ni siquiera llegan a fin de mes, pero que el Estado no los contempla como sí a los “gerentes de las grandes empresas”, como criticó la entrevistada.

La figura legal de las cooperativas es el argumento que desde el gobierno dieron para no ser incluidos en dicho programa, algo que a principios de junio la Confederación Argentina de Trabajadores Cooperativos Asociados reclamó en presentaciones formales y escritos, pero sin respuestas positivas hasta el momento.

Semanas atrás, Christian Miño, presidente de la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo, había dicho a Télam: “Queremos que no haya diferencia entre Pymes y cooperativas y acceder al ATP. El sector está muy devastado después de cuatro años de macrismo y ahora la pandemia».

Otro obrero y referente de Fasinpat como Alejandro López detalló la situación también a Télam: “Nosotros en Zanón tenemos un salario de $3.000 por semana, lo cual serían $12.000, más los $8.000 que recibimos de ayuda social desde antes de la pandemia. Son $20.000. Estamos por debajo de todos los índices; además el costo de vida acá en Neuquén es muy alto».

Mientras sobreviven ajustadamente con la entrega de módulos alimentarios, “se presentaron distintas notas al gobierno nacional con las distintas fabricas recuperadas que también están igual que nosotros, y al gobernador (Omar Gutiérrez) en la parte de Desarrollo Social, pero como ahora no atiende ninguna oficina, es todo virtual, es todo más difícil”, amplió Gloria Godoy.

Pre-pandemia

Como se dijo anteriormente, los problemas ya eran preexistentes al coronavirus. En este sentido, las tres cerámicas de Neuquén conviven día a día con la latente posibilidad de un corte del suministro del gas, debido a una importante deuda, y algunas de ellas con la amenaza de desalojo.

No obstante, desde el interior de esta planta obrera piden a gritos un auxilio del Estado, como sucedió con la condonación de deudas a Edenor y Edesur en 2019, algo que es de público conocimiento, y a Edelap, EPEC y tantísimas otras distribuidoras en 2016.

Al mismo tiempo, la maquinaría precisa de una renovación urgente. Gloria, hace una pausa, y aclara que no están pidiendo un subsidio del Estado, por el contrario, pretenden devolver lo financiado: “Nosotros lo que pedimos son créditos para renovar la tecnología, nuestras maquinarias se nos caen a pedazos. Incluso ahorraríamos más gas y electricidad», asegura, pero «es una decisión política porque todas las gestiones obreras somos un mal ejemplo para el gobierno», concluyó. 

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