Las medidas elementales, la epidemiología del rumor y los simulacros

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El cuidado personal y grupal sigue estando entre las medidas más efectivas ante la pandemia. El seguimiento epidemiológico puede sumar una “vigilancia de los rumores”. Las simulaciones, incluidas en la “Guía para equipos de salud” de Neuquén, pueden prevenir riesgos y optimizar el funcionamiento sanitario.

Por Daniel Esteban Manoukian (*)

Transcurrieron más de cuatro meses desde el primer caso de Covid-19 en Argentina. Esta nueva enfermedad cambió bruscamente la vida cotidiana de los argentinos, probablemente como ningún otro evento social, cultural o político anterior. ¿En qué punto estamos y cómo escribir la siguiente página de esta historia que aún no termina?

Francia registra al 29 de julio una tasa de incidencia de 339 casos Covid-19 cada 100 mil habitantes y de mortalidad de 46,3 (30.226 muertes). Argentina a esa misma fecha, registra una tasa de incidencia algo superior, de 388 casos acumulados cada 100 mil habitantes y de mortalidad de 7,2 (3.200 muertos). El contraste es notable, pero mientras Europa registra rebrotes de Covid-19 y parece haber superado el peor momento, el continente americano es actualmente el epicentro de la pandemia. Las diferencias son seguramente resultado de más de un factor, pero es posible sostener que sin aislamiento estricto temprano, Argentina hubiese tenido muchos más casos que los que actualmente acumula y que hubiese sido muy difícil asumirlos todos en poco tiempo. Esto es así, en gran parte, porque tenemos un sistema de salud fragmentado y segmentado, que en una situación crítica como ésta, desnuda su fragilidad. 

El tiempo ganado sirvió para acondicionar el sistema de salud para la contingencia y también para dosificar la demanda de atención, de lo contrario hubiese colapsado tempranamente. Sin embargo, la medida que sustentó ese acierto inicial, hoy está agotada. Por el impacto social, económico y emocional que conlleva el aislamiento, pocos se animarían a proponer la extensión de la cuarentena. En estos días uno de los asesores presidenciales, el Dr. Eduardo López, dijo: «No están las condiciones dadas para volver a una cuarentena obligatoria rígida. La gente está fatigada. La peor cuarentena es la que no se cumple». Dicho de otra manera, estamos transitando una etapa de la pandemia donde se impone repensar la orientación de los esfuerzos destinados a mitigar este problema. Algunas líneas de acción ya se conocen, otras están empezando a ponerse a prueba.

Promoción activa y persistente, del auto-cuidado personal, familiar y social

Aunque suene redundante, el lavado frecuente de manos, el uso de barbijo, el no compartir el mate y los utensilios, la ventilación de los ambientes, pero sobre todas las cosas respetar la distancia mínima de 1,5 metros entre las personas y evitar aglomeramientos, como pautas de cuidado personal y grupal, siguen en el podio de las medidas más efectivas. El autocuidado responsable de la salud requiere estímulos, no solamente para sortear las actuales dificultades, sino además para dejar instalados hábitos saludables como parte de nuestra cultura. Es necesario sostener la intensidad y persistencia de mensajes en este sentido y no implicarían un gasto demasiado grande. Requiere el involucramiento de Nación, Provincia y municipios, con mensajes directos, sencillos, que eduquen sin sembrar miedo, ni promover la discriminación.  

La epidemiología del rumor, la detección, el rastreo y el aislamiento selectivo

Ada Palpán Guerra recuerda que “la vigilancia epidemiológica se ocupa de recopilar información en forma oportuna, sistemática y ordenada para observar o registrar cambios en la tendencia o distribución de los problemas de salud y sus factores asociados, con el fin de ser utilizados en la planificación, implementación y evaluación de programas de salud pública, así como también recomendar medidas de prevención, control de las enfermedades y de promoción de la salud”. 

El sistema de vigilancia se vale de fuentes de información y canales formales de comunicación que alimentan un sistema continuo y sistemático de registro de datos. Pero hay otras fuentes o instituciones que potencialmente podrían utilizarse para los fines de la vigilancia. 

Se sabe que un rumor difundido como noticia por un medio de comunicación de alcance masivo, tiende a asumirse como una verdad irrefutable. Así, el rumor o los rumores no atendidos oportunamente, pueden elevar innecesariamente la percepción de riesgo de la población ante un evento, lo cual podría desencadenar una crisis sanitaria. La otra cara de la moneda es que la estrategia de vigilancia de rumores puede facilitar el conocer acontecimientos y hechos que afectan o ponen en riesgo la salud de la población, complementando la información generada por el sistema de notificación oficial. Aunque muchas veces esas informaciones no son precisas, se aproximan a la realidad y llevan a investigar, verificar y luego, en consecuencia con los resultados, tomar decisiones para intervenir en forma oportuna y efectiva 1.

Esta estrategia, como las acciones destinadas a la detección de contactos de personas infectadas, el acompañar a esas familias y resolver el aislamiento, ahora ya no masivo, sino selectivo, requiere de los equipos del primer nivel de atención, que si se entrenan en esta práctica, saldrán fortalecidos para dar cuenta de otros problemas de salud, hasta ahora poco visibilizados y con mejorables modelos de seguimiento. Entre esos problemas, varios que se combinan con esta pandemia incrementando el riesgo de enfermar y morir, por lo cual asoma como prioritario el monitoreo cercano de poblaciones de mayor riesgo, como los pacientes con enfermedades crónicas y los residentes en geriátricos y lugares de encierro.

Preparación, entrenamiento y protección de los equipos de salud

El pasado 13 de julio la Sra. Ministra de Salud de Neuquén firmó la Resolución N° 1056, mediante la cual aprobó la “Guía de cuidados para equipos de salud”, estableciendo la obligatoriedad de su cumplimiento tanto en establecimientos públicos como privados.

Esa guía propone seis líneas de trabajo: 1. Revisión y gestión de mejoras, que incluye la conformación de un equipo interdisciplinario para detección de posibles riesgos; 2. Bioseguridad, donde se sugieren realizar simulacros y reentrenamientos, además de “organizar el aprendizaje práctico con la totalidad del personal de la institución para el uso adecuado de los elementos de protección personal”; 3. Organización general de la institución, revisando horarios, turnos de guardia, conformación de equipos y hasta trazabilidad del personal con pluriempleo y teletrabajo; 4. Refuerzo de medidas de prevención individual y grupal; 5. Salud mental, generando dispositivos de apoyo individual y grupal; y 6. Auditoría y denuncia con un canal para que en forma anónima los trabajadores puedan informar sobre situaciones que expongan su vida o su salud a causa del trabajo.

De ese conjunto de recomendaciones rescatamos como innovadores los simulacros, que se sugieren realizar en forma rutinaria. El objetivo es capacitar a los trabajadores de salud y detectar situaciones problema, procesos que deben revisarse para prevenir riesgos y optimizar el funcionamiento de la institución, aportando seguridad al personal y los usuarios. 

Más allá de lo plasmado en normas legales y planes, que muchas veces no superan la dimensión del papel, es muy importante rescatar experiencias concretas y efectivas desplegadas por algunos equipos de trabajo.

Los dispositivos de simulación que viene recreando el equipo de trabajo de la Jefatura de Zona Sanitaria III en Chos Malal, para toda la zona norte, son parte de una de esas líneas de acción, poco probadas hasta ahora, pero que de consolidarse como prácticas habituales, dejarán una capacidad instalada de alta potencia a favor de la mejora continua.

Con el simulacro se busca que quienes participan del mismo vivencien de forma lo más real posible, la atención de un paciente sospechoso. Se arma un caso que comienza con el llamado telefónico, el traslado del paciente, la atención en consultorio, hasta la limpieza del consultorio. Durante la simulación, de la que participan integrantes de distintos sectores y en algunos casos vecinos y personal de seguridad de la localidad, se revisan los contactos estrechos que se pudieron haber establecido, el uso de los elementos de protección y el respeto o no de las medidas de prevención que están establecidas como pautas institucionales. Se hace un cierre de la actividad con un taller grupal donde se explica que lo vivido fue efectivamente una simulación destinada a que todos puedan aprender de la experiencia, se sacan conclusiones en forma participativa, se proponen líneas de mejora y se programan nuevas actividades. 

Las visitas a los centros de atención, que este equipo de trabajo comenzó mucho antes de aprobada la “Guía de cuidados para equipos de salud”, no se limita solamente a las simulaciones, sino que revisa integralmente los modos de atención, enfatizando en las medidas de seguridad para el personal de salud y las personas que acuden para ser atendidas. 

Gestión de la red sanitaria con criterio de integralidad y unidad de mando

Esta es otra de las líneas de acción esenciales en esta etapa de la pandemia. En efecto, en la medida que se incrementan los casos y aunque es bajo el porcentaje de personas infectadas que requieren internación y eventualmente asistencia en unidades de cuidados intensivos, disponer en forma oportuna esos recursos, resulta vital. 

Comenzando el mes de abril, la provincia del Neuquén, presentó un documento con las “Líneas de trabajo ante la pandemia de Covid-19”. Se vertebró un plan de atención por fases que involucra tanto recursos del sector público como del privado. Se menciona en ese documento que “a fin de concentrar secuencialmente los pacientes en establecimientos destinados según sus capacidades de recepción y recursos, y de no dispersar pacientes en todos ellos a la vez, se disponen tres polos de atención provincial: uno en zona metropolitana; uno en el centro, en la localidad de Zapala, y uno en el sur, en la localidad de San Martín de los Andes”. La propuesta incluye asumir centros Covid-19 que se van incorporando progresivamente al esquema de atención en la medida que aumenta la demanda, en algunos casos aportando infraestructura y en otros equipos de salud, de forma coordinada.

Si bien el modelo de ordenamiento por complejidad creciente es uno de los pilares del “plan de salud” neuquino que este año cumple 50 años, es innovadora la idea de articulación de los distintos sub-sectores en el empleo de equipos de salud, recursos de internación y equipamiento, conducido por la autoridad sanitaria provincial. Implica un desafío de gestión, que pondrá a prueba la capacidad de gobernar un sistema fragmentado con intereses dispares, y su éxito podría ser un antecedente relevante a la hora de repensar el sistema de salud. 

Lo que vendrá

Es muy difícil aventurar cuanto tiempo demandará superar esta pandemia. El intenso proceso de desarrollo de varias vacunas en Gran Bretaña, Alemania, Estados Unidos y China, aparece como la salida quimérica, pero todavía lejana. 

Mientras tanto, debemos aprender a convivir con el Covid-19, sabiendo que ese aprendizaje, si lo aprovechamos con inteligencia, servirá para salir fortalecidos como sociedad. De esta dura experiencia emergerá un sistema de salud fortalecido, con la evidencia clara de los desafíos que debe afrontar para garantizar el derecho a la salud con calidad y equidad, y ojalá, con la conciencia de que en ese proceso, el Estado debe ocupar el centro del escenario.    

(*) Integrante del CUESEB (Centro Universitario de Estudios sobre Salud, Economía y Bienestar) – UNCo.

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