Que no colapse el sistema sanitario es una responsabilidad colectiva

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Por Nasim Iusef y Ma. Soledad Santini (Red Argentina de Investigadoras e Investigadores en Salud)

Hace menos de un año, la palabra pandemia no circulaba en casi ningún ámbito. Luego, disparado por el COVID-19 atravesó el mundo entero y se ubicó en las primeras planas de todos los diarios. La emergencia del nuevo virus SARS-CoV-2 (que produce una enfermedad respiratoria aguda, con un alto potencial de transmisibilidad) en la cotidianeidad de la vida de las personas, transformó la realidad que conocíamos.

En todo el mundo se están desplegando diferentes medidas para mitigar el impacto del virus. Los resultados son muy disímiles, y a las que peor les va cuentan muertos por doquier, ya que por la dinámica propia de la enfermedad, los sistemas de salud se saturan y la mortalidad aumenta cuando no alcanza la capacidad para atender a las personas.

En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), vive alrededor del 35% de la población del país (aproximadamente 15 millones de personas según el último censo), esta concentración poblacional, aumenta la probabilidad de contacto entre personas, y por lo tanto permite que la circulación del SARS-CoV-2 sea mayor que en otras partes de la Argentina, en efecto es la región con más cantidad de casos confirmados de COVID-19.

Contemplando la tasa de transmisión del virus y el número de casos que hoy hay en el territorio nacional ¡el sistema sanitario ya está alcanzando los niveles de saturación!

Pese al gran esfuerzo por parte del sistema de salud en su conjunto, y en especial del sector público, que desde que comenzó la pandemia, amplió la capacidad de respuesta del sistema sanitario, la situación al 9 de agosto es que el porcentaje de ocupación de camas está en continuo aumento.

Si bien, por ejemplo, en la Provincia de Buenos Aires entre diciembre de 2019 y agosto del 2020 la cantidad de unidades de terapia intensiva del subsector público, pasaron de 883 a 1989, incrementándose un 125%, es fundamental entender que el sistema de atención es un recurso limitado.

La figura inferior (figura 1) compara el incremento de números de camas de terapia intensiva y de la ocupación de estas entre los días 14/07, 21/07, 29/07 y 06/08 del año 2020. Cada barra representa el número total de camas de terapia intensiva del sistema sanitario provincial (sin CABA). En rojo se muestran las camas disponibles, en azul las camas ocupadas. En el eje vertical se puede observar el crecimiento en el número de camas totales.

Reforzando lo que venimos compartiendo los datos de los meses de julio y agosto muestran que la cantidad de camas totales aumentó un 6,4%, sin embargo, la ocupación de estas aumentó 16,1%. Esta diferencia evidencia que por más que se sigan aumentando la cantidad de camas, en un momento no alcanzarán, y es ahí cuando la mortalidad de la población causada por el virus es infalible.

La figura 2a y 2b comparan la dinámica de aumento de la cantidad de camas de internación con la utilización de estas para el AMBA (sin CABA) para cuidados mínimos, intermedios e intensivos, entre los días 14/07 al 06/08 del 2020. En la figura 2a las barras azules muestran el porcentaje de aumento de las camas totales y las rojas muestran el aumento en el porcentaje de las camas ocupadas. La diferencia entre ambas, evidencia que de mantenerse este ritmo el sistema puede saturarse y colapsar.

En la figura 2b se muestra de forma discriminada la dinámica de ocupación de camas por COVID-19. Observe la evolución por día comparado del número de camas (barras de colores) y el tipo de complejidad de camas (subgrupos). En ambos, a medida que transcurren los días, aumentan el número de camas disponibles por incremento en el sistema sanitario, pero aumenta el número de camas ocupadas por aumento de número de casos.

La utilización de la cantidad de camas en el sistema sanitario bonaerense está aumentando, y por ello es importante que no relajemos las medidas preventivas, sugeridas para evitar el contagio por coronavirus.

¡Estamos transitando la alerta roja de la pandemia!

Estamos atravesando uno de los momentos críticos de la pandemia en nuestro país, siendo actualmente el continente americano el epicentro de la pandemia. El confinamiento obligatorio tiene cada vez menos adhesión y como investigadorxs y trabajadorxs del campo de la salud apelamos a que la ciudadanía reconozca la importancia de tomar medidas de cuidados personales y colectivos para no estresar aún más el sistema sanitario. La responsabilidad civil se suma como una de las estrategias sustanciales de prevención que hoy tiene esta pandemia.

El promedio de casos confirmados de la última semana alcanzó los 4314 casos, mostrando así que, de mantenerse este ritmo de contagios diarios, el sistema tiende a saturarse como pasó en la mayoría de los países. La figura 3 muestra la tasa de duplicación de casos confirmados con COVID-19 para la Provincia de Buenos Aires desde el inicio de la pandemia.

Si bien un aumento de la tasa de duplicación de casos en días implica una reducción de la transmisibilidad del virus. El aumento sostenido de los casos diarios, hace que baje la cantidad de días de duplicación, con el riesgo de que el sistema colapse. Por eso es necesario que sigamos adoptando todas las medidas de cuidado a nuestro alcance para evitar que el sistema se sature y tengamos que lamentar aún más muertes.

La economía mundial está atravesando la mayor caída de la que se tiene registro en la modernidad y el discurso de las derechas de mantener el “funcionamiento” de la economía pese al riesgo concreto de la saturación de los sistemas de salud, con el consecuente daño irreversible que trae aparejado la muerte, sólo muestra el desprecio a la vida y a la otredad que han tenido históricamente los sectores más conservadores y reaccionarios.

A las estrategias de prevención que venimos escuchando desde el comienzo de la pandemia, distanciamiento entre las personas, el lavado frecuente de manos, la protección de las vías respiratorias con el tapaboca-nariz y evitar las aglomeraciones, siguen siendo las únicas medidas preventivas que tenemos al alcance, para evitar contraer el virus y de esta forma poner en riesgo a personas que si lo contraen pueden tener complicaciones graves incluso la muerte.

La responsabilidad civil se suma como una de las estrategias sustanciales de prevención de dispersión del virus. Que no colapse el sistema sanitario es una responsabilidad colectiva.

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